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Día Internacional del Malbec: ¿Por qué el 17 de abril?

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Malbec: Nuestro gran embajador

Por sus atractivos frutales, su cuerpo consistente y su frescura natural, la variedad emblemática de la Argentina continúa a paso firme seduciendo paladares de todo el mundo. La Semana del Malbec –en el marco del 17 de abril, Día Internacional del Malbec- nos presenta una oportunidad para rendir homenaje a nuestra cepa insignia.

Oriunda de Cahors, en la región sudoeste de Francia, esta vid llegó a nuestro país de la mano de los inmigrantes europeos a mediados del siglo XIX. Con el correr del tiempo se adaptó maravillosamente a los suelos y climas de las diferentes zonas argentinas, y luego del desarrollo cualitativo de la industria encabezó la revolución de nuestra vitivinicultura en los años ’90.

¿Por qué es la variedad preferida de la Argentina?

Sus atributos positivos son incontables, pero entre ellos se destaca especialmente un aspecto trascendental: su versatilidad. Es que a lo largo de los años, este cepaje otorgó grandes vinos en todas las zonas productoras del país, desde el Noroeste hasta la Patagonia. Si bien sus ejemplares más famosos y destacados nacen en Mendoza, en cada terruño argentino el Malbec es capaz de cautivar con sus aromas y sabores agradables y fáciles de disfrutar, y también de sumar algo de la identidad del lugar y reflejar su terruño de una manera clara y transparente.

Su fuerza frutal, su jugosidad, su corazón dulce, su volumen amplio capaz de llenar el paladar, su estructura que permite elaborar ejemplares de guarda, sus taninos amables y redondos, y su profunda frescura, es lo que llama a beber una y otra copa.

Malbec para todos los gustos

Otro aspecto para destacar de este cepaje, cuya mayor extensión implantada se encuentra en nuestro país, es la capacidad que tiene para adecuarse al tipo de vino que el enólogo tenga en mente, sea del perfil y estilo que sea.

Esto quiere decir que con sus uvas es posible elaborar tintos jóvenes, frutados y con frescura, ideales para un consumo rápido; otros ejemplares con mayor elegancia, criados en madera y con buen volumen y estructura; y hasta vinos de gran concentración, cuerpo, taninos y una capacidad de guarda que hará que con el tiempo se transformen en varietales de gran complejidad y sutileza.

Cinco tips sobre esta cepa

  1. La Malbec es la cepa insignia de los argentinos y de la que más nos enorgullecemos. Es la variedad que más éxito tiene entre los consumidores tanto dentro de nuestro país como en el exterior.
  2. Si bien muchos creen que se trata de una variedad argentina, lo cierto es que llegó a nuestro país en 1853 de la mano de un agrónomo francés llamado Michel Aimé Pouget, quien la introdujo trayéndola desde Chile.
  3. Se adaptó a las distintas zonas productoras argentinas dando muy buenos ejemplares en todos los terruños y mostrando una gran versatilidad.
  4. Con esta uva se elaboran vinos tintos de diferentes estilos, rosados, espumantes, vinos dulces y hasta destilados (grapa).
  5. El Malbec seduce por su corazón frutal, su volumen agradable, su estructura que permite acompañar cualquier comida y sus taninos dulces y sedosos. Por eso es una de las cepas que más crece en consumo en el mundo entero.

Día Internacional del Malbec: ¿Por qué el 17 de abril?

El Malbec llegó a nuestro país en 1853 de la mano del agrónomo francés Michel Aimé Pouget (1821-1875), un profesional contratado por Domingo Faustino Sarmiento para llevar adelante la dirección de la Quinta Agronómica de Mendoza. Siguiendo el modelo de Francia, esta iniciativa proponía incorporar nuevas cepas como medio para mejorar la industria vitivinícola nacional.

El 17 de abril de 1853, con el apoyo del gobernador de Mendoza, Pedro Pascual Segura, se presentó el proyecto ante la Legislatura Provincial, con el objetivo de fundar una Quinta Normal y una Escuela de Agricultura. Este proyecto fue aprobado con fuerza de Ley por la Cámara de Representantes el 6 de septiembre del mismo año.

A fines del siglo XIX y de la mano de los inmigrantes europeos, la vitivinicultura creció exponencialmente, y junto a ella el Malbec, que se adaptó rápidamente a los diversos terruños que proponía la geografía argentina donde se desarrolló incluso mejor que en su cuna.

El 17 de abril es, entonces, no sólo el símbolo de la transformación de la vitivinicultura argentina, sino el punto de partida para el desarrollo de esta cepa, emblema de nuestro país a nivel mundial.


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