Ir al contenido

Mi carrito

El carrito está vacío

Artículo: Guía definitiva para maridar Malbec: combinaciones que nunca fallan

Guía definitiva para maridar Malbec: combinaciones que nunca fallan

Guía definitiva para maridar Malbec: combinaciones que nunca fallan

El próximo 17 de abril se celebra el Día Internacional del Malbec. Loas, reconocimientos y aplausos para la cepa francesa más argentina. Porque esta noble variedad es nuestro símbolo vínico. La que mejor nos representa en el mundo y las que más satisfacciones nos ha dado.

Caprichos de la naturaleza, en plena sintonía con la mano de excelsos profesionales, el destino quiso que nuestro país fuese la cuna del Malbec. Estas latitudes meridionales la acobijan con amor y dedicación, de Norte a Sur y de Este a Oeste. Aquí, Malbec es orgullo nacional. Así como el tango, el fútbol, el dulce de leche y la carne, este cepaje también es motivo de desembarco en estas lejanas tierras sudamericanas.

Lo cierto es que desde que llegó a estos pagos, la uva Malbec se convirtió en símbolo de nuestra viticultura. Variedad nómade que se adaptó de maravillas a estos climas y suelos, que le dieron la bienvenida con creces. Versátil y elegante como pocas, se adaptó a cada una de nuestras regiones vínicas, brindando características muy especiales en cada viña. 

Tan importante es para la Argentina esta refinada cepa, que actualmente cuenta con Denominación de Origen Controlada (DOC), en algunas regiones, afín de proteger la zona y mantener intactos los altos estándares de calidad, que le valieron un sinfín de premios en los concursos más importantes del planeta. Párrafo aparte para Malbec Luján de Cuyo, devenida en la primera Denominación de Origen (DOC) de América.

Gracias al fuerte impulso propiciado por la pujante industria, fundamentalmente desde mediados de la década de 1990, hoy la Argentina es el principal productor de Malbec a nivel internacional.

Con 42.999,30 hectáreas plantadas, representa el 37,53% del total de variedades tintas (de elaboración) y el 21,40% de la superficie total cultivada en el país. Datos que hablan por sí solos y reflejan el enorme potencial de una cepa que aún sigue en proceso de autodescubrimiento.  

 Malbec World Day

Malbec, Malbec y más Malbec. Queda claro. Pero, ¿por qué se celebra el Día del Malbec el 17 de abril?

 

Empecemos por el principio. La uva Malbec es originaria del sudoeste de Francia. Allí se cultivaba para elaborar los denominados vinos “de Cahors”, en alusión a esta región enaltecida desde tiempos del Imperio Romano. Estos vinos tomaron impulso en la Edad Media y terminaron de consolidarse en la modernidad.

Es entonces, cuando la conquista del mercado inglés simbolizó un paso decisivo en la valoración de esta variedad en Inglaterra y en el mundo entero. Hacia finales del siglo XIX, la plaga de filoxera destruyó casi por completo la viticultura francesa, por lo que la Malbec (Côt) cayó en el olvido dejando, de todos modos, una cultura heredada de valoración del Malbec.

Esos fueron los cimientos del Malbec argentino. La cepa llegó a la Argentina en 1868 de la mano del francés Michel Aimé Pouget (1821-1875), un agrónomo contratado por el entonces presidente Domingo Faustino Sarmiento para llevar adelante la dirección de la Quinta Agronómica de Mendoza.

Siguiendo el modelo de Francia, esta iniciativa proponía incorporar nuevas variedades de cepas como medio para mejorar la industria vitivinícola nacional.  Finalmente, el 17 de abril, con el apoyo del gobernador de Mendoza, Pedro Pascual Segura, se presentó el proyecto ante la Legislatura Provincial con vistas a fundar una Quinta Normal y una Escuela de Agricultura. Este proyecto fue aprobado con fuerza de Ley por la Cámara de Representantes, el 6 de septiembre del mismo año.

A fines del siglo XIX y de la mano de pujantes inmigrantes italianos y franceses, la vitivinicultura creció de manera exponencial y, con ella, el Malbec, que se adaptó muy rápido a los variopintos terruños de la geografía argentina, desarrollándose, incluso, mejor que en su región de origen. Así, con esfuerzo y dedicación, se convirtió en nuestra uva insignia.

El 17 de abril, entonces, es una fecha que simboliza la transformación de la vitivinicultura argentina y marca el punto de partida para el desarrollo de esta cepa, emblema albiceleste a nivel mundial.

 

¿Por qué gusta tanto el Malbec?

Llegar a la casa de un amigo o ir a una reunión social con una botella de Malbec es una buena señal. “Uno queda bien”, es la frase que resuena entre los winelovers. Es que esta uva nos regala vinos equilibrados, con estirpe, personalidad y muy dinámicos en el paladar. De los más frescos y frutados, a los enjundiosos y con buen paso por barricas, su fineza y balance general, le dan una impronta única.

 En términos generales, según cada una de sus tres fases, en vista se caracteriza por presentar un color rojo violáceo intenso, oscuro y profundo con matices azulados, casi negruzcos. Con el paso del tiempo, esas tonalidades viran hacia el rojo cereza o guinda, con tonalidades granates.

En nariz, su carácter es frutal y floral. Se destacan notas de ciruelas, cerezas, frutillas y flores como la violeta. También, según la región, podemos encontrar sutiles aromas de guinda, menta, pimienta y, cuando evoluciona, ciertas reminiscencias de trufas, uva pasa y fruta cocida (mermelada). Si el Malbec pasó por barricas o tipo algún tipo de guarda en tonelería, desarrollará aromas torrados, a café, chocolate, vainilla o coco, entre otros.

En boca, da vinos suaves, delicados, con taninos dulces y agradables. En general, encontramos exponentes de cuerpo medio, sin sensaciones astringentes ni amargores pronunciados. La fruta roja se hace presente nuevamente, ahora en el paladar, y la crianza o posterior estiba aporta más notas terciarias como canela, dulce de leche, cuero o sensaciones balsámicas. Es importante el punto de cosecha para evitar notas herbáceas, que propicien un retrogusto amargo. 

Los Malbecs brindan una muy amplia capacidad de añejamiento en madera tanto como varietales o en blends. En el mercado actual tenemos un amplio abanico de productos Reserva o Gran Reserva.

En Bodegas Bianchi buscamos la máxima expresión de la variedad, según nuestros terruños. Si bien en términos climáticos encontramos terruños semejantes, San Rafael es la región más austral de Mendoza, mientras que Valle de Uco se distingue por la composición pedregosa de sus suelos. En ambos casos, nuestros Malbecs se caracterizan por tener una identidad propia y un carácter bien típico.

En San Rafael, nuestros vinos no son tan verticales o directos como los del Valle de Uco, que tienen más tensión por su aporte pedregoso y mineral. Sin embargo, en este terroir los Malbec son más tersos, sedosos y redondos. Son vinos muy elegantes y con gran potencial de guarda. En términos generales, estos exponentes se apoyan en la expresión frutal y especiada, con buen cuerpo y ancho en boca.

 Guía definitiva para maridar Malbec

Tomando como referencia las características intrínsecas del Malbec, destacamos que es una auténtica variedad camaleónica, que se adapta a un sinfín de armonizaciones enogastronómicas.

Las combinaciones infalibles (clásicas) son un deleite para el paladar. “Vamos a lo seguro”, es la frase más escuchada cada vez que se descorcha un Malbec en una mesa y se lo acompaña con el plato atinado. A modo de síntesis, desde Bodegas Bianchi proponemos tres maridajes tan históricos como vigentes, que atrapan y sorprenden a todos los paladares sibaritas. 

Malbec + asado

Maridaje por excelencia si los hay. Más en estas tierras ávidas por probar los mejores cortes de carne. En la Argentina definitivamente el asado va con vino tinto. Y si es un buen Malbec, mucho mejor. Tradición que atraviesa generaciones y que es, sin duda, símbolo de la argentinidad.

Asado y vino tinto van de la mano. In eternum. Combinarán hasta el fin de nuestros días.  Para acompañar carnes a las brasas, nuestro recomendado es Bianchi Particular Malbec. Es un exponente intenso, ideal disfrutar con carnes a la parrilla, procedente de San Rafael. En vista, sobresale su color violáceo profundo con marcados matices azulados. Elegante y sensual, en una primera nariz aparecen las notas de frutos negros, ciruela madura y dejos sutiles de especias, producto de su crianza en roble. Complejo y fresco a la vez, este excepcional exponente tiene una entrada dulce, taninos amables, pero presentes y gran estructura y volumen. Tiene un final armónico y persistente.

 

Malbec + pastas

Otro maridaje típico de estos pagos. Más allá de la inúmera cantidad de salsas y rellenos que imperan en la actualidad, las pastas siempre combinan con un buen Malbec, con estructura y sutileza.

En general, las pastas con salsas rojas, condimentadas y con presencia de carne picada o albóndigas, pedirán a gritos un exponente a tono. Aquí, nuestra propuesta es acompañar con Gran Famiglia Bianchi Malbec. Literalmente, un gran vino. Intensidad, potencia y vivacidad se conjugan a la perfección. En vista presenta destellos violáceos, que dan paso a una nariz voluptuosa, entre aromas de frutos rojos como cerezas y ciruelas frescas, en perfecta armonía con notas especiadas y florales. La crianza de 12 meses en roble francés aporta sensaciones de vainilla y chocolate negro. En boca, la entrada es dulce, de estructura compleja. Su acidez equilibrada le permite expresar su exquisita frescura y taninos sedosos.

Malbec + chocolate

La tercera combinación es innovadora y contundente. Si bien la lógica indica que los chocolates van de la mano de los vinos dulces, aquí propondremos nuestro IV Generación Malbec para resaltar sabores de manera enjundiosa.

El Malbec es una cepa muy versátil y lo podemos combinar con chocolate con frutos rojos o un buen chocolate semiamargo. Por qué no, además, imaginar una combinación con chocolate con pimienta de Jamaica o pasta de chile; y chocolate amargo con nuez.

 

El vino aportará un maridaje sorprendente. De intenso color rojo de gran intensidad con matices violáceos seductores, en nariz destacad por su frescura y vivacidad, para dar paso a notas de frutos rojos frescos, moras y grosellas, con ciertos dejos florales que recuerdan a violetas y leves notas especiadas y minerales exquisitamente balanceadas de suaves toques de chocolate y vainilla que le aporta su añejamiento en roble francés.

Un ingreso de boca vibrante, fresco marcándose la dulzura típica del Malbec. Centro de boca voluminoso, graso, de muy buena estructura y complejidad, taninos dulces y maduros terminan de dar un final prolongado, con un gran potencial de guarda.

Dejar un comentario

Este sitio está protegido por hCaptcha y se aplican la Política de privacidad de hCaptcha y los Términos del servicio.

Todos los comentarios se revisan antes de su publicación.

Leer más

Vinos de verano: las mejores opciones frescas y livianas para disfrutar el calor

Vinos de verano: las mejores opciones frescas y livianas para disfrutar el calor

La estación más calurosa del año se hace sentir con fuerza, entre días soleados, prístinos y con temperaturas que superan los 30 grados. Piletas límpidas y playas amplias con el mar como telón de f...

Leer más
La importancia del terroir en los vinos

La importancia del terroir en los vinos

En la Argentina vínica actual no solo importa la variedad. Si bien el consumidor está acostumbrado a pedir un vino por cepaje (es una tradición heredada de la Revolución Californiana y del Nuevo Mu...

Leer más
WhatsApp Chat

¿En qué te puedo ayudar?