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Maridaje entre Carnes y Vino

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Tanto para los locales como para los extranjeros que visitan nuestro país, la carne y el vino conforman el maridaje argentino por excelencia. Históricamente, Argentina fue sinónimo de carnes de calidad, tiernas y sabrosas, que conquistaron al mundo entero. Este factor, sumado al éxito internacional del Malbec, convirtió a este acuerdo en el más emblemático de nuestra cocina. Sin embargo, así como hay distintos cortes carne, también existen diferentes estilos de vinos para armonizar con cada uno de ellos.  

¿Qué es el maridaje de vino con carne?

El vino es la única bebida capaz de realzar los sabores de una comida. Por su jugosidad, su textura y sus sabores intensos y pronunciados, la carne es una gran aliada de los vinos, y juntos conforman el gran maridaje nacional.

Sin embargo, a la hora de elegir una etiqueta para una comida hay que tener en cuenta que existen vinos más apropiados para carnes rojas, vinos para carnes blancas y vinos para carnes asadas o al horno.

¿Qué vino combina mejor con los diferentes tipos de carne?

Si bien se suele creer que las carnes rojas maridan mejor con vinos tintos y las carnes blancas únicamente con vinos blancos hay ciertas excepciones a esta regla universal.

Maridajes con carnes rojas
  • Vinos para acompañar carne de res: A la hora de combinar vinos y carnes rojas, lo más importante es tener en cuenta el contenido graso del corte en cuestión.
    Para acompañar carnes magras, como el cuadril o el lomo, lo mejor es optar por Malbec jugosos, frutales y con taninos delicados, como el Varietal Bianchi Malbec.
    Para armonizar los cortes con mayor tenor graso, como el bife de chorizo o la entraña, lo más recomendable es elegir Cabernet Sauvignon con más taninos y crianza en madera, como Bianchi Particular Cabernet Sauvignon, ya que los taninos son los responsables de “limpiar” la sensación grasa del paladar.
  • Vinos para acompañar carne de cerdo: Por su alto contenido graso, los cortes de cerdo combinan muy bien con blends tintos estructurados como Gran Famiglia Bianchi Corte o con varietales de Cabernet Sauvignon.
    Estos cortes con gran tenor graso deben ser acompañados por vinos que tengan mucha presencia tánica y buen cuerpo, ya que los taninos acompañan y “barren” la sensación grasa del cerdo, convirtiéndose en el complemento perfecto de estas carnes.

Maridajes con carnes blancas

  • Vinos para acompañar pollo: En líneas generales, los Chardonnay frescos y aromáticos, como Bianchi Chardonnay, maridan muy bien con pollo asado o al horno.
    Sin embargo, si la preparación incluye arroz se puede optar por tintos frescos y con un nivel alto de acidez, como Mil Piedras Merlot. Si se prefieren los blancos, se debe tener en cuenta que los arroces necesitan estructura, por lo que lo ideal sería elegir un vino complejo y untuoso, como María Carmen Chardonnay.

  • Vinos para acompañar pescados: Por la gran variedad de pescados que existen (de mar, lago o río), sus características específicas en cuanto a sabor y textura y, por supuesto, por el tipo de cocción que se elija, estos alimentos ofrecen una amplia gama de maridajes. 
    En el caso del ceviche y el tiradito, por el limón predominante van muy bien con vinos secos aromáticos, con una acidez marcada y cierta mineralidad, como Famiglia Bianchi Viognier. Este tipo de vinos también acuerda muy bien con platos cocidos a base de vinagre, como el escabeche de pescado, y las preparaciones con salsa de tomate.
    Con respecto al sushi, si se trata de piezas al estilo californiano, a base de queso crema y salmón, es mejor optar por Chardonnay untuosos, con paso por barrica, como Famiglia Bianchi Chardonnay.

En un asado ¿qué vino elegir con cada corte?

Si bien prácticamente todos los tintos de distintas variedades se combinan con el asado como no lo hace ninguna otra bebida, también existe un estilo de vino adecuado para cada uno de los protagonistas del ritual emblemático de la cocina argentina. Así, si el asado comienza con una tabla de fiambres, se puede dejar de lado el típico aperitivo herbáceo para optar por a un vino liviano e informal.

Una vez que llegan a la mesa las achuras y provoletas, se puede continuar con un Chardonnay joven, como Bianchi Chardonnay, o un Viognier elegante y de buen cuerpo, como Famiglia Bianchi Viognier. Lo importante es servirlos bien fríos y que tengan una acidez persistente para que resalten los atributos de los alimentos ricos en grasas y equilibren la sensación que dejan estos bocados en el paladar.

Cuando se da paso a la carne, sin dudas, es hora de descorchar los grandes tintos. Para los cortes vacunos el acompañante ideal tiene que ser maduro y estructurado; por ejemplo, un vacío combina inmejorablemente con un Merlot con crianza en roble, como Mil Piedras Merlot.

Para el cordero, un Malbec jugoso y con buen cuerpo como Mil Piedras Malbec es la mejor alternativa; mientras que con las carnes de caza es recomendable descorchar un espumante -como Famiglia Bianchi Extra Brut- y disfrutar de un maridaje delicioso y peculiar.

El acuerdo más importante de la gastronomía argentina ofrece opciones muy diferentes y sugestivas, basta con experimentar distintos maridajes para obtener una experiencia sensorial inolvidable.

¿Cómo maridar vinos con carnes al horno?

Hay dos atributos que distinguen especialmente a la carne al horno: la “crostita” que se genera alrededor del corte por la reacción de Maillard y el adobado con distintos ingredientes y condimentos.

Por la sensación crocante, el sabor agridulce de la crosta que la envuelve y las notas especiadas del adobo, la carne cocida al horno combina muy bien con un Malbec de alta gama como Gran Famiglia Bianchi Malbec.


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